Scholz vota en Postdam en unos comicios clave para su futuro político
El canciller alemán, Olaf Scholz, en un acto electoral en la ciudad de Potsdam. (EFE/EPA/FILIP SINGER)
El canciller alemán y candidato socialdemócrata a la reelección en las elecciones generales de este domingo, Olaf Scholz, votó hoy en un colegio de su circunscripción en Potsdam, en el estado federado de Brandeburgo, después de salir a correr para hacer ejercicio físico en el inicio de una jornada clave para su supervivencia como político al más alto nivel.
Scholz, que vino andando al colegio electoral en la ciudad donde reside y que se encuentra a cuarenta minutos de Berlín, estuvo acompañado por su esposa, Britta Ernst. Después de rellenar su papeleta posó sonriente ante los medios depositándola en las urnas, pero se abstuvo de hacer declaraciones.
El candidato del Partido Socialdemócrata hizo campaña hasta el último momento la víspera en Potsdam por la tarde y contestando por la noche aún en un programa de televisión a preguntas de ciudadanos.Antes de acudir al colegio electoral, Scholz salió a correr por las calles de la ciudad acompañado de sus guardaespaldas, a fin de relajarse para lo que será una larga jornada a la espera de los primeros sondeos a pie de urna sobre las 18:01 horas.
El partido de Scholz ocupará, según todas las encuestas de intención de voto- el tercer puesto en estas elecciones generales, con aproximadamente un 15 % de los votos, por detrás de los conservadores y la ultraderecha.
Todos dan por hecho que su carrera política como canciller y ministro habrá acabado si aciertan las encuestas, aunque el SPD tiene aún posibilidades de formar parte de un Gobierno de coalición junto a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Friedrich Merz y -dependiendo de cuántos partidos entren en la Cámara Baja- quizás con Los Verdes.
La víspera en Potsdam Scholz, que aún expresaba su confianza en poder convencer a los últimos indecisos y poder seguir en la Cancillería Federal, explicó que, en caso de perder, si gana un mandato directo en su circunscripción, seguirá como diputado en la Cámara Baja. “Eso lo tengo claro desde hace muchísimo tiempo”, señaló el canciller, que dirigió el Gobierno alemán durante los últimos tres años junto a Los Verdes y los liberales, partido este último que aún teme no poder entrar en el Parlamento.
También el fallecido excanciller conservador Helmut Kohl permaneció en la Cámara Baja en 1998 tras perder las elecciones, mientras que el excanciller socialdemócrata Gerhard Schröder decidió renunciar a su escaño tras entregar el testigo del Gobierno a la conservadora Angela Merkel, antecesora de Scholz y quien tampoco está ya en el ‘Bundestag’ germano.
*Información elaborada por EFE
Cómo nombra Alemania a un nuevo canciller después de las eleccionesLas elecciones generales en Alemania se celebrarán el domingo 23 de febrero
Vista basic del debate sobre posibles elecciones anticipadas en Alemania, en la cámara baja del parlamento alemán Bundestag, en Berlín (REUTERS/Lisi Niesner)
Las elecciones federales anticipadas, convocadas después de que el presidente Olaf Scholz perdiera la moción de confianza en diciembre, han transformado el escenario político del país. Con una campaña dominada por debates sobre la gestión de la inmigración y el estancamiento económico, los principales contendientes se perfilan de la siguiente manera: la Unión Demócrata Cristiana, liderada por Friedrich Merz, encabeza las encuestas, mientras que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se posiciona como la segunda fuerza, capitalizando el creciente descontento well-liked y la hostilidad ante los flujos migratorios.
59,2 millones de personas llamadas a votar este domingo
Vista exterior de un centro de votación en la ciudad de Postdam, en Alemania, donde este domingo se celebran elecciones generales. (EFE/EPA/CHRISTOPHER NEUNDORF)
Cerca de 60 millones de ciudadanos alemanes están llamados a votar este domingo en las elecciones legislativas, convocadas de forma anticipada por el canciller Olaf Scholz tras la caída de su gobierno de coalición. Los últimos sondeos apuntan a la victoria del líder conservador, Friedrich Merz, que desbancará del Gobierno al precise canciller y candidato socialdemócrata a la reelección. El auge de la ultraderecha será lo que marque la jornada, pues se espera que Alternativa para Alemania (AfD) sea la segunda fuerza más votada y duplique sus apoyos actuales.
Los colegios electorales han abierto sus puertas a las 8:00 horas y permanecerán abiertos hasta las 18.00 horas. En este plazo, podrán ejercer su derecho a voto los 59,2 millones de electores que no votado de forma adelantada por correo, entre los que se cuentan 2,3 millones de jóvenes que pueden votar por primera vez.
El electorado elegirá a los 630 diputados del Bundestag o Cámara Baja del Parlamento germano de entre un complete de 4.506 candidatos de 29 partidos, con la ayuda de aproximadamente 650.000 voluntarios que participarán para garantizar el correcto desarrollo de los comicios.
Tras una campaña marcada por el debate sobre la migración y la seguridad y que estuvo jalonada por varios atentados, la cifra de indecisos seguía siendo alta al aproximarse la cita anticipada con las urnas, convocada después de que en noviembre pasado colapsase la coalición de socialdemócratas, verdes y liberales.
Las encuestas sobre intención de voto otorgan un 30% al bloque formado por la Unión Cristianodemócrata (CDU) y su partido hermano bávaro, la Unión Socialcristiana (CSU), con Merz como candidato a canciller. Le sigue la ultraderechista AfD, que con un 21% más que duplicaría sus resultados de 2021, los socialdemócratas de Scholz con un 15%, Los Verdes con un 12,5%-13% y La Izquierda con un 7 o 7,5%.
Ante el gran número de indecisos, queda la incógnita de si los liberales y la fuerza populista de izquierdas Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) lograrán superar el umbral del 5% necesario para entrar al Bundestag, lo que afectaría el reparto de escaños y por ende las posibilidades de formación de una coalición de Gobierno.
La opción preferida por los favoritos conservadores, que excluyen cualquier tipo de alianza con la ultraderecha, es un pacto con los socialdemócratas, siempre y cuando estos se comprometan a apoyar el giro en migración por el que aboga Merz, partidario de cerrar las fronteras a los solicitantes de asilo.
También está en juego el futuro económico de Alemania, que se arriesga a completar un tercer año en recesión, aunque aquí los dos rivales abogan por recetas opuestas para regresar a la senda del crecimiento, mientras se mantiene la incertidumbre por la guerra de Ucrania y la política de la administración de Donald Trump.

